464º

     Jamás volváis a llamarme Carlos. En Venus sólo nos identifican con números. Carlos ha muerto. Lo sentí cuando mi mano, aferrada a la navaja, se hundió en el abdomen de María. La sangre salió a borbotones tiñendo mis vaqueros de color carmesí, los mismos que hallaron en mi casa, los que me condenaron a este destierro, donde ni siquiera tengo derecho a sucumbir dignamente.

     VenusUn español, Eduardo Gil, había descubierto unos años atrás el ciatile, un mineral con la capacidad de curar el cáncer. Sólo se forma en Venus y el proceso para obtenerlo es arduo y peligroso. Nada mejor que enviar los despojos de la sociedad a expiar sus culpas, salvando muchas más vidas de las que habían arrancado. Eduardo Gil ganó el Nóbel. Los que permanecemos aquí, el infierno.

     Todos los días son iguales: extraer la roca, alimentarme, separar el ciatile, dormir, calor. Lo peor es el calor. La quemazón sofocante que sube como un gusano, desde la punta de los pies, hasta el último mechón del cabello. Aquí no hay estaciones. La cercanía con el astro rey no lo permite. Siempre estamos en un eterno verano bajo tierra. La radiación de la superficie nos abrasaría, dejándonos la piel en el mismo estado que nuestras almas, si es que aún tenemos una de esas.

     No digo que no lo merezca. Ni siquiera me arrepiento. María merecía morir. El recuerdo de su agonía es lo único que me hace atisbar una sonrisa. El brillo de sus ojos apagándose lentamente a cinco centímetros de los míos. El ardor de su sangre deslizándose en los dedos. Ella prometió amarme siempre. Sin embargo, la pasión junto a mí se desvaneció, pasando a pertenecer a mi hermano Mario. Él siempre se creyó el mejor de los dos y no podía parar de demostrarlo. También merece morir. Hubiera sido el siguiente, aunque le tenía preparada una angustia mucho mayor. Nada de una estocada rápida, quería verlo suplicar por su existencia. Pasó mi oportunidad. Cometí el error de no esperar al momento oportuno con María. Me pudieron las ansias, tenerla tan cerca y tan vulnerable. Vivirá carcomido por la culpa. Yo, sin embargo, viviré sintiéndome libre. Extraer la roca, alimentarme, separar el ciatile, dormir, calor.

     * 464º: Temperatura media del planeta Venus.

Este relato resultó ganador en agosto de 2012 del concurso del blog El relato del mes (categoría “tema del mes: calor”).

 

Anuncios
Categorías: Relatos | Etiquetas: , , | 4 comentarios

Navegador de artículos

4 pensamientos en “464º

  1. Yo ya había leído este relato, me gustó mucho y eso que el tema futurista no es de mis preferidos, jeje, pero enhorabuena. Aunque como diría frinco le falta un poco de sexo, pero bueno…. para el próximo ¿no? 😀

    Un besote!!

    Me gusta

    • Es probable que lo hayas leído más de una vez, como es corto lo he empleado en diferentes lugares. Me encantaría ver cómo incluís escenas de sexo vosotros en todos los relatos… ;). ¡Otro besote!

      Me gusta

  2. frinco

    Bueno, es un paso…a ver si para el próximo no es una navaja lo que se hunde en el abdomen de María 🙂

    Esta chulo el relato!!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: